Juan Valera

Como se acercaba el día de San Isidro, multitud de gente de las aldeas había acudido a Madrid desde las pequeñas poblaciones y villas de ambas Castillas, y aun de provincias lejanas.

Llenos de curiosidad circulaban los forasteros por calles y plazas e invadían las tiendas y los almacenes para enterarse de todo, contemplarlo y admirarlo.

Uno de estos aldeanos entró por acaso en la tienda de un óptico en el punto de hallarse allí una señora anciana que quería comprar unas gafas.

Las gafas

Tenía muchas docenas extendidas sobre el mostrador; se las iba poniendo sucesivamente, miraba luego en un periódico, y decía:

Con éstas no leo.

Siete u ocho veces repitió la operación, hasta que en un momento, después de ponerse otras gafas, miró en el periódico, y dijo muy contenta.

Con éstas leo perfectamente.

Luego las pagó y se las llevó.

Juan Valera

Al ver el aldeano lo que había hecho la señora quiso imitarla, y empezó a ponerse gafas y a mirar en el mismo periódico; pero siempre decía:

-Con éstas no leo.

Así se pasó más de media hora, el rústico ensayó tres o cuatro docenas de gafas, y como no lograba leer con ninguna, las desechaba todas, repitiendo siempre:

-No leo con éstas.

El tendero entonces le dijo:

Las gafas

-¿Pero usted sabe leer?

-Pues si yo supiera leer, ¿para qué había de comprar las gafas
?

Juan Valera (Adaptación).